Real Madrid – Manchester City: Un primer asalto a cañonazos resuelto con un empate | deportados

La Copa de Europa, ese exclusivo motor de emociones, cuenta con estupendos partidos del revés. Ocurrió en Chamartín, donde cuando más vuelo tenía el City anotó el Madrid en su primer disparo, una descarga tremenda de Vinicius. Cuando más se impuso el Real, otro zurriagazo, este de De Bruyne. Todo abierto tras un encuentro con mucha miga, extenuante para unos y otros. A shock of altura por el que pasó de puntillas Haaland, sometido por la brigada Rüdiger en su estreno en Madrid.

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Courtois, Dani Carvajal, Rüdiger, Alaba, Camavinga, Federico Valverde, Modric (Nacho, min. 86), Kroos (Aurélien Tchouameni, min. 84), Benzema, Vinicius Junior y Rodrygo (Marco Asensio, min. 81)

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Ciudad Sr.

Ederson Moraes, Rúben Dias, Manuel Akanji, Walker, Rodrigo, Gündogan, De Bruyne, John Stones, Bernardo Silva, Erling Braut Haaland y Grealish

goles 1-0 minutos 35: Vinicius Júnior. 1-1 minutos 67: De Bruyne.

Árbitro Artur Manuel Soares Días

tarjetas amarillas Kroos (min. 47), Ancelotti (min. 68), Gündogan (min. 71), Camavinga (min. 79) y Bernardo Silva (min. 85)

De entrada, al Real le salió una vena italiana y el City cayó en la emboscada. El Real le obsequió con la pelota y se refugió en las cuerdas con todos muy apiñados. Se trató de cercar a Haaland, de minarle los espacios. El noruego, desatado en su tránsito por la Premier, requiere de una camisa de fuerza. El Madrid evitó el paso que el cuadro de Pep Guardiola funcionó con las luces largas, suerte que este curso, Haaland mediante, practica como nunca. De repente, el City reconocible de otra época. De palique con el balón, con una batería de pases subordinados.

No le importó al Madrid el achique. Camavinga y Carvajal custodiaban con éxito a Bernardo Silva y Grealish, respectivamente, los encargados de ensanchar al límite el Bernabéu. Stones, central con el equipo sin el sustento de la pelota y volante con ella, se apelotonaba por el embudo con Rodri y Gündogan. Jornada de tajo para Kroos y Modric, placenta blanca.

No daba con el balón el Real, pero nadie se inmutaba, pesa a par de disparos lejanos de De Bruyne y Rodri. También cazó Haaland un par de remates, pero impropios de él. Dos carantoñas a la pelota. Nada de esas bombas de racimo que acostumbra a soltar el noruego.

Como el Madrid es enciclopédico con el propio Madrid, sabe que en su Europa los partidos no siempre son lo que parecen. por nada. Lo conocen los adversarios, pero lo mismo da. Queda dicho, el balón era la dote del City, también los remates y un puñado de saques de esquina antes de la media hora. Pero el Madrid suele pedir turno cuando el contrario cree que está jugando un partido real. Absolutamente. Un nudo de Rodri despertó a Vinicius, cuyo centro a Benzema lo interfirió con apuros Rúben Dias. Un sonajero para unos y otros. El Madrid dejó la primera pista; el conjunto inglés se sintió alerta por primera vez. De momento, una Ciudad más décosido, máxime tras un mamporro de Rüdiger a Gündogan.

Ilustrado como es, lo detectaron Modric, qu’enfiló a Camavinga en su premiera incursión. Vinicius, quien apresuradamente entonces estaba bien aparcado por Walker, probó como ariete y desde la terraza del área ejecutó un zapatazo para estampar el 1-0. Este Vinicius crece y crece. Regateador, asistente y, súbito, chutador.

En su Copa, el Madrid puede ser una sucesión de desmentidos. Una guerra de guerrillas entre Carvajal y Grealish concluyó el primer acto, con la ciudad desconcertada y Madrid soplando velas por Vinicius. El cambio de agujas estaba por llegar.

De regreso del intermedio, otro reto, otro discurrir. Un Real con más flirteo con la pelota. Una Ciudad más expansiva, ya dispuesto tiene un susto de ida y vuelta. Unos y otros en la noria. Y una novedad tactica. Camavinga, al estilo de Guardiola con laterales como antes Cancelo y ahora Walker, como auxiliar en el medio con la posesión a favor y solo zaguero sin ella.

No Afinaban Benzema y De Bruyne, dos estilistas de primera, y todos lo pagaban. A Vinicius le faltaba el hilo del inglés como a Haaland —tan bien enjaulado por Rüdiger— el del belga. En los visitantes, el gobierno era de Rodri, satélite de los los azules. Y fue Rodri, en el mayor tramo local, quien con un birle activó, precisamente, a De Bruyne. Futbolista con un fabuloso golpeo, bien lo demostró en Chamartín. Su disparo seco salió como un tiro hacia la red de su colega Courtois. Un encuentro ya equilibrado en el marcador y en el juego. Ya no era tiempo de correr más riesgos de los necesarios. Con todo, Ederson tuvo que ganarse el sueldo tras un cabezazo de Benzema y un obús de Tchouameni. El encuentro tenía hueso, mucho hueso, con duelos tremendos como el de Rüdiger y Haaland, o el de Walker con Vinicius. Con el City, sin un solo cambio, cada vez más tieso, con menos depósito. El Madrid buscó sin éxito un último arrebato. Cierre de un partido grande al que el destino le tiene apuntada una vuelta con mayúsculas el próximo miércoles.

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