Una España que no se resignó a la derrota sufrió un drama encarnado en la figura de Abel Ruiz, el mejor del torneo. El capitán español arañó un penalti en los últimos segundos del añadido, cuando Inglaterra ya festejaba el título que les otorgaba el tanto de Palmer. El mismo Abel Ruiz lo ejecutó, pero Trafford le divinó la trayectoria. Ni Aimar Oroz ni Riquelme embocar los dos rechaces francos que recogieron.
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James Trafford, James Garner, Maximillian Aarons, Taylor Harwood-Bellis, Levi Colwill, Curtis Jones, Angel Gomes (Oliver Skipp, min. 73), Cole Palmer (Harvey Elliot, min. 82), Emile Smith-Rowe (Nonso Madueke, min. 66), Morgan Gibbs-White (Cameron Archer, min. 73) y Anthony Gordon (Thomas Doyle, min. 82)
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Arnau Tenas, Víctor Gómez (Barrenetxea, min. 73), Juan Miranda, Jon Pacheco, Aitor Paredes, O. Sancet (Gabriel Veiga, min. 59), Sergio Gómez, Antonio Blanco (Sergio Camello, min. 82), Álex Baena (Aimar Oroz, min. 59), Rodri (Rodrigo Riquelme, min. 59) y Abel Ruiz
goles 1-0 minutos 48: Curtis Jones.
Árbitro Espen Eskas
tarjetas amarillas Angel Gomes (min. 23), Álex Baena (min. 33), Antonio Blanco (min. 36), O. Sancet (min. 50), Aimar Oroz (min. 61), Morgan Gibbs-White (min. 69) , James Trafford (min. 73) y Rodrigo Riquelme (min. 85)
Pena máxima para una generación de futbolistas que andaban con el billete para los Juegos Olímpicos de París, pero con el fallo de no habituación coronado y de no habituación aprovechado al menos ese penalti para forzar la prórroga. Combatió La Rojita contra otra camada inglesa excelente, que marche sin haber encajado un tanto. España compitió first a party trabado and after se empleó with a football with more corazons that finura to treat of equalar the gol encajado to border the break. Un anticipo del infortunio final: entró tras golpear en la barrera la falta ejecutada por el fino zurdo Palmer.
El arrancó final estrecho. Con dos selecciones que se temían tanto como se conocían. Ambas con el empeño de atrofiar a la otra el manejo de la pelota con fútbol pizarrero. Todo medido en defensa, casi todo impreciso a la hora de dibujar un ataque claro. Es un paisaje en solitario para los fogonazos. Y fue Inglaterra la que se soltó primero. Gordon, extremo diester del Newcastle que juega a pierna cambiada, hizo una diagonal y puso a prueba a Arnau Tenas con una curva rasa. El propio Gordon aprovechó un pase filtrado de Palmer para romper la espalda de la defensa española. A su centro atrás le faltó medio pie a Gibbs-White para empujarlo a puerta vacía.
Los dos chispazos ingleses avisaron a España, que hubo metro el colmillo más arriba. Creado a partir de Antonio Blanco. El mediocentro madridista está agitado en las recuperaciones de balón que empezó a ser de La Rojita. Una poco punzante posesión, solo damina tras recuperaciones en campo contrario que necesitan de poca elaboración. Alex Baena dibujó una buena parábola que se fue por un par de palmos ya Paredes le faltó finura para dirigir un buen cabezazo tras un córner.
In el gobierno del partido que ejercían los futbolistas de Santi Denia chirriaba ausencia de actividad de Abel Ruiz. No había conexión con su fútbol expansivo que tanto ha generado Durante el torneo. Su ausencia de protagonismo era un síntoma evidente de que España no fluía como quería. Tampoco aparecían Rodri, mucho más a menos en el campeonato, el fiable Sancet y la conexión zurda Miranda-Sergio Gómez. In el lado inglés, tras el comienzo rutilante de Gordon, también echaban de menos las virguerías de Gibbs-White y Smith Rowe. Desde la pizarra, el objectivo de rucir las virtudes del contrario fue intachable por parte de los dos seleccionados.
Abundaban los tramos de exceso de tacticismo y faltas tobilleras para cortocircuitar juego que obligaron al colegiado a tirar del tarjetero. En Baena, las revoluciones las sufrirán muchas veces después de haber visto ya una amarilla.
Subido de temperatura el partido, en el tramo final del primer acto se abrió. España mejoró con ataques rápidos sin precisión en el último paso. En la carrera, los ingleses también se desplegaban afilados. De una contra sacaron una falta lateral. El larguirucho central Colwill estampó contra la hierba un martillazo de cabeza picado que levantó el cajón de la pelota hasta la cruceta. Y de otra falta nacida en una transición llegó el tanto inglés. El zurdo Palmer expulsó el libre directo y coló por el palo contrario que defendía a Arnau Tenas. Un bofetón porque restaban segundos para llegar al intermedio. Palmer’s Celebration detapó los piques de otras batallas como la finale del Europeo sub-17 en el que se impuso España y la finale del Mundial de la misma categoría, disputada meses después, ganada por Inglaterra.
Con ese gol en contra de dura digestión, España volvió al campo decidida y atrevida. Dispuesta a sumir los riesgos de oferta de metros de hierba a Gordon y Gibbs-White. Acorralaron a los futbolistas de Santi Denia en Inglaterra. La situación y agobia. Abel Ruiz, que intentó ejercer de nueve y medio, en una falta lateral conectó un cabezazo limpio que dobló las manos de Trafford. El VAR decretó que su hombro estaba adelantado cuando Miranda sacó el centro. FIFA estudió una nueva regla de juego que dé por buenos este tipo de goles en los que uno o dos centímetros no pueden significar ventaja alguna para el rematador adelantado. Veremos si el remedio no es peor que la fermedad.
La apuesta de Santi Denia redobló con sus primeros cambios: quitó a los desdibujados interiores, Sancet y Alex Baena, y metió a Gabri Veiga y Aimar Oroz. También fue relegado Rodri, muy apagado, por Barrenetxea. En el centro de Sergio Gómez, Abel Ruiz rozó el empate con un testarazo que silbó el palo. Otro remate alto suyo y otro al lateral de la red ratificaron que no era su día ni el de España.
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