Es un juego de paciencia. Un juego sin fin en el que las cartas rara vez son las esperadas. Cualquiera se hubiera dado por vencido. No Pascal Saint-Amans, que entrega, en Paraíso fiscal. Comentario sobre cambió el curso de la historia. (Umbral, 320 páginas, 22 euros), la historia de quince años de negociaciones diplomático-financieras. Director del centro fiscal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hasta octubre de 2022, este alto funcionario francés, que tiene la función pública pegada al cuerpo, demuestra lo difícil, tedioso y a veces desalentador que es recuperar terreno de paraísos fiscales y el poder de las multinacionales, que hacen de todo para pagar menos impuestos.
¿Tuvo éxito? El que ahora enseña política fiscal internacional en Lausana (Suiza) cuenta con detalle cómo tuvo que hacer frente a los vacilaciones agotadores de los Estados. Revela que en ocasiones ha tenido aliados inesperados: Donald Trump, que está allanando el camino para el impuesto mínimo global; el luxemburgués Jean-Claude Juncker, exjefe de gobierno de un paraíso fiscal, que firmó su fin como presidente de la Comisión Europea, o Vladimir Putin organizando la lucha contra la evasión fiscal más eficaz del mundo -todas las cajas registradoras están directamente vinculadas a las computadoras de las autoridades fiscales- y, en un momento decisivo, asegurar la lucha contra la opacidad fiscal para recuperar el capital de los oligarcas.
En este juego de la paciencia, descubrimos sobre todo que nada hubiera sucedido sin los arrepentidos, quienes, voluntariamente oa la fuerza, permitieron descubrir las trampas del sistema y sus alcances. Empezó en 2007 tras la confesión forzada de un banco UBS en Estados Unidos, que fue decisiva en la caída del secreto bancario suizo. Sus “fugas” – “Offshore Leaks” (2013), “LuxLeaks” (2014), “SwissLeaks” (2015), “Panama Papers” (2016), “Paradise Papers” (2017)… –, retomada por medios de todo el mundo, han mantenido la presión sobre los Estados, bloqueados por la dificultad de encontrar compromisos en el 140.
Progreso concreto
Uno no puede evitar, leyendo las actas de las cumbres y luego las videoconferencias al más alto nivel, compartir la impaciencia de las ONG y de ciertos economistas, exasperados por la lentitud o la limitación de los progresos. Pero no debemos minimizar los avances concretos logrados a lo largo de estos quince años: el fin del secreto bancario y sobre todo el intercambio automático de información entre Estados han permitido recuperar 114.000 millones de euros en ingresos fiscales globales.
Te queda por leer el 23,72% de este artículo. Lo siguiente es solo para suscriptores.

